domingo, 24 de febrero de 2008

Día 20


Llegó el día 20 del mes de febrero, y como cada día 20 en el trabajo no significa otra cosa más que: ÚLTIMO DÍA PARA EL PAGO PROVISIONAL DE IMPUESTOS (ISR, 2% sobre nóminas, 1% libros y revistas etc.). Por lo general, esto es algo que a mi no preocupa mucho, ya que mi compañera de trabajo es la encargada de realizar dichos pago.
Pero al parecer el eclipse que ocurriría en la noche hizo “complot” contra mi, para que a mi jefe se le ocurriera que sería perfecto dividirnos el trabajo y cada quien ir a hacer sus pagos, tradúzcase en que ahora yo tendría que ir a realizar dicha labor.
Desde el momento en que recibí mi sobre manilla con mis documentos adentro de manos de mi jefe, sabía que ese sería un día muy, pero muy largo y me arrepentí de no haber cargado conmigo un buen libro o algo de música para escuchar.
Para los que no saben y para los que si también, dichos pagos se realizan en la Secretaría de Finanzas ubicada a un costado del Palacio de gobierno. He de admitir que el lugar no está tan mal, digo mínimo tiene aire acondicionado para no derretirte y unas sillitas algo cómodas para aguantar la larga espera. Tiene en total siete cajas, la caja número 1 por una extraña razón también es la número 2 y por lo general son trámites “rápidos”. La 3 y 4, son las llamadas “cajas express” porque solo te reciben un documento (estas no tienen sillas); la 5 es la “caja rápida” que es para 2 hasta 4 documentos y de ahí la 6 y la 7 que son para 5 documentos o más.
Por suerte, si es que lo puedo llamar así, mi sobre contenía 4 documentos eso significaba que me tocaría en la caja rápida. Eran las 12 del día cuando llegué, las 12 en puntito según el reloj de una joven que pasaba por ahí. Antes que siga he de aclarar que en esta oficina todo es muy confuso y laberintoso, ya que las filas nunca corresponden a la caja donde están por lo que recomiendo siempre pregunten para no formarse en la equivocada.
Rápidamente ubique la caja en la cual me formaría a la espera de realizar mis pagos, y pensé que era mi día de suerte: solamente me tocaría detrás de 8 personas. Me dirigí hacia la última persona que se encontraba en la fila (o cola como le dicen por aquí) y en seguida le pregunté con la más dulce y tierna voz que pudiera salir de mí: -¿Esta es la fila para la caja número 5? A lo que el señor me contestó afirmativamente, y en ese momento se dibujo una sonrisa malévola en su rostro a la que siguió: - Pero la última persona es aquella jovencita.
No se que cara puse, pero en verdad que fue una gran desilusión el voltear y encontrarme que no eran ocho personas las que estarían delante de mí sino el doble más una. En seguida logré reponerme y corrí a formarme, para colmo las sillas estaban ya todas ocupadas y tendría que esperar de pie.
Las horas pasaban, pero la fila corría demasiado lento. Cada minuto, las personas se impacientaban más y más y más; la señora de junto no dejaba de hablar del dolor de pierna que tenía, otra de más adelanto hizo que aprendiéramos una canción de Cahayanne de tantas veces que la puso en su celular, todos ya estaban al borde de la locura. En la fila de la caja 6 hubo pleitos, todo porque una persona se “coló” e insistía en haber llegado antes. Por un momento creí que terminaría en desgracia pero al fin se solucionó el problema.
Muchos se rindieron y optaron por abandonar la espera; una señora muy inteligente prefirió dar 3 vueltas en la caja Express y pudo salir mucho antes que todos nosotros. Ya, 2 horas al fin, era yo la siguiente. Desesperada pasé, traté de mostrarme ecuánime y entregué cada uno de mis documentos con su respectivo pago. Al parecer la cajera ya estaba muy desesperada y me atendió lo más rápido posible, así como intentando zafarse de mi.
Ya cuando iba de salida, noté que estaban mal mis comprobantes, tuve que regresar; con algo de molestia la cajera los checó uno a uno hasta que encontró el error. Creí que nunca saldría de aquella oficina, pero el sufrimiento terminó y pude ir a casa.
Ahora lo único que pienso, es que este mes tiene 29 días y el próximo día 20 está mas cerca de lo que parece. Miro el calendario con cierto recato, contando los días que me esperan para mi próximo vía crucis.

4 comentarios:

JM. Garcíamagaña dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
JM. Garcíamagaña dijo...

Jay gurú deva ommmmmmmmmmmm... nothings gonna change my world.
En fin el punto es que la vida es una larga cola de espera...Comprar tortillas, ir al banco o al super en quincena, pagar el predial, los boletos del cine, entrar al "foro"... El chiste es inventarte un método de espera... hay quienes psicoanalisan a los compañeros de cola, hacen dibujos mentales, escuchan música y claro imaginan la vida sexual de los enfilados. Otra opción es optar por la anarquia y quebrantar las leyes de la cola: Colarse. Y por extraño que parezca para eso las amas de casa son buenisimas, la cantidad de señoras que se me han metido en la cola para la combi, o, con el pretexto de que llevan pocas cosas, en la del super. Yo te recomiendo escuchar a los Beatles: Ponte tus audifonos, y canta: Jay gurú deva ommmmmmmmmmmm......

Anónimo dijo...

jajaja sin duda todo un arte eso de los pagos y declaraciones provisionales. Habría que ser Contador Público disfrutar esos momentos únicos. Ya al final uno le agarra cariño a las ineficientes empleadas del ayuntamiento/oficina federal/alguna secretaría.

Algo que siempre me ponía de mal humor era la bola de nacos que ponen su música en su celular, haciendo alarde del último celular de moda (o al menos el que pueden comprar sus bolsillos) como si todos quisieran escuchar sus nacas canciones reguetoneras.

Saludos C.P. Mussgo

Marita dijo...

Odio ir a pagar a Hacienda!! Las primeras veces no sabía que hacer con mi alma. Las siguientes ya iba preparada, llevaba música o libros. Y yo era de las filas de más de 10. HOraaas. Se te va la vida ahí sentada. Paciencia nada mas u.u